Misión

Nuestra Misión y Visión

Nuestra Misión

Existimos para reconciliar al ser humano con DIOS por medio de JESUCRISTO.

Esta no es una misión que nosotros inventamos. Es el eco del mandato que Cristo dejó a sus discípulos:

Como me envió el Padre, así también yo os envío." - Juan 20:21

Es la continuación de lo que Pablo describió con estas palabras poderosas:

"Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios." - 2 Corintios 5:18-20

Reconciliar significa restaurar una relación rota. Y eso es exactamente lo que Dios anhela: restaurar su relación contigo, conmigo, con cada persona en Bogotá y más allá.

Nuestra Visión

Ser una iglesia cuyo cumplimiento fiel de su Misión se expresa en vidas transformadas a la imagen de Cristo.

Esta no es simplemente una declaración bonita en la pared; es el llamado supremo que Dios tiene para cada uno de nosotros. Desde la eternidad, Dios diseñó un propósito glorioso para su iglesia: que cada creyente sea transformado progresivamente a la imagen de Jesucristo. Esta no es simplemente una meta aspiracional, sino el llamado supremo que el Señor tiene para cada uno de nosotros como su pueblo. Creemos que la verdadera medida de nuestra fidelidad como iglesia no se encuentra únicamente en cuántos asisten, sino en cuántos están siendo genuinamente transformados por el poder del Espíritu Santo.

"Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo." — Romanos 8:29

Transformación genuina: Anhelamos un cambio profundo del corazón, confiando en la obra renovadora del Espíritu Santo.

Crecimiento espiritual: Acompañamos a cada persona en su caminar hacia la madurez en Cristo.

Fruto visible: Vidas que reflejan el carácter de Cristo en amor, santidad y servicio.

Fidelidad a la misión: Edificar creyentes que a su vez transformen a otros.

"Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor." — 2 Corintios 3:18